Refugiados

Se quejó la Madera de la crueldad del Clavo y su comportamiento con ella, y no dejó de gritarle por causarla tanto dolor, pero el Clavo le contestó que nunca fue su intención dañarla ni provocar ningún dolor,  “pero -le dijo- estoy obligado y no puedo resistir los golpetazos del Martillo sobre mi cabeza. Así es, lo siento, no soy el origen de tu dolor”.

Esto es lo que pasa a los refugiados que han sido expulsados injustamente de sus hogares y sus países. Los ‘acogedores’ se quejan de su enorme cantidad, pero pocos hablan de las causas: nadie abandona sus raíces voluntariamente, dejado detrás el olor de su tierra; hay una fuerza mayor, irresistible detrás de cada abandono; no se reconocen la inmunidad de niños, ni ancianos, ni mujeres, todos son iguales frente a la opresión y el sufrimiento, el único objetivo es salvarse físicamente y no buscar un futuro mejor, ése último no entra en sus prioridades, dando espalda a la muerte.

Lo curioso es que Occidente en vez de buscar las razones y las causas que les obliga a este exilo, quiere encontrar soluciones sobre los mismos refugiados en su proceso de exilio forzado.

En el caso de Siria, todo esto pasa porque Occidente prefiere proteger a un mal gobernante y a sus socios aún a costa de expulsar y oprimir una población entera: eso es un doble rasero.

La Verdad usa escaleras mientras la Mentira o la Falsedad prefieren el ascensor para llegar rápido al destino, pero la Verdad llega también, aunque más tarde…

Lahcen Fayk

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